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ALGUNAS FRASES CÉLEBRES |
Este documento lo he editado con Issuu, una herramienta WEB 2.0 de publicación de documentos simulando páginas de un libro mediante tecnología flash.
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Y LLEGÓ EL INVIERNO |
Aprovechando las lecciones de Pizcos, he hecho esta presentación de fotos de mi pueblo. Bonitas, ¿a que si?
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LA SOBERBIA |
Enrique Rojas ,catedrático de psiquiatría en su libro Adiós Depresión dice:
La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son presunción, jactancia, vanagloria, prepotencia, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal.
Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad. La otra es percibida como sentimiento cursa de forma mas suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.
La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base. El balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento publico de sus logros. Para un psiquiatra , estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.
Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño.
Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el ritornello que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno.
Síntomas del soberbio :
1.- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.
2.- La borrachera de sí mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones más relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamento; gran dificultad para pasar desapercibido; tendencia a hablar siempre de sí mismo, si éste no es el tema central de conversación, enseguida decae su interés en la participación y el diálogo con los demás; desprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza. Esta embriaguez puede disfrazarse de los más variados ropajes
3.- La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo.
No podemos olvidar, que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo
4.- En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo, que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardear, jactarse, vanagloriarse.
Leí en algún sitio alguna vez, y aun resuena en mi memoria alto y fuerte, “no te presentes tan grande, pues no eres tan pequeño”. Esa frase resume muchas vidas desgraciadas.
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LA ADOLESCENCIA |
La adolescencia es una época de rupturas y pérdidas, los padres protectores e idealizados de la infancia se pierden. El adolescente se siente fuera de lugar, las normas que antes se le aplicaban de forma efectiva ya no sirven, irrumpen en él nuevos valores e inquietudes, parece que hay que producirlo todo de nuevo, también las relaciones familiares. No todos atraviesan del mismo modo este tiempo. Muchos asumen estos cambios sin grandes problemas, ávidos de crecer. Otros se transforman de la noche a la mañana, en chicos desobedientes, contestones resultando bastante difícil la convivencia.
Son rebeldes por naturaleza y esa rebeldía no siempre hay que entenderla como algo negativo, es necesaria para que el joven y no tan joven definan sus criterios propios, el problema está en que no solemos tolerar que los demás tengan un pensamiento distinto al nuestro, mucho menos cuando se trata de nuestros hijos. En muchas ocasiones el principal problema estriba en que los padres siguen tratándoles como "su pequeña o pequeño" no teniendo en cuenta el crecimiento que en ella o el se ha producido. El grito, el portazo o el enfado no siempre tienen que interpretarse de la misma forma, a veces la propia intolerancia de los padres incentiva la respuesta desproporcionada de sus hijos. Tampoco se trata de pasarlo todo y que la chica o el chico "hagan lo que les dé la gana", son jóvenes y necesitan orientación, apoyo y también firmeza.
En este tiempo, busca entre sus amigos las referencias, los afectos, los pilares sobre los que construir su identidad, pareciendo en muchos casos que olvida los valores inculcados desde la infancia.
Cada familia es distinta como lo es cada uno de los miembros que la integran. Sólo a través de la educación, la tolerancia, la paciencia es posible un crecimiento saludable.
Ya sabemos que nadie nace sabiendo, aprender a ser padres también es un trabajo, aunque según vemos hoy en día, muchos no han reparado demasiado en ello.
Creo que con nuestros jóvenes y adolescentes hemos de ser todos más tolerantes y dejar de hablar mal de ellos, al fin y al cabo todos lo hemos sido y hemos cometido multitud de errores, sin que ello signifique que ahora seamos personas fracasadas ni delincuentes.
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