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MODALIDADES Y ESTRATEGIAS DE LECTURA



ANTES DE LEER: Las actividades previas a la lectura se orientan a:

* Permitir que los niños expliquen e incrementen sus conocimientos y experiencias previas relativas al tema del texto que se leerá.

* Conocer el vocabulario o los conceptos indispensables para comprender el texto.

* Estimular la realización de predicciones sobre el contenido del texto.

* Establecer propósitos de lectura.

AL LEER: Las modalidades de la lectura son formas de interacción con el texto; no son las únicas posibles, pero tienen varias ventajas con respecto a otras: hacen más variada e interesante la lectura y propician distintos tipos de participación y diferentes estrategias de lectura.

DESPUÉS DE LEER: Las actividades posteriores a la lectura se enfocan a la comprensión, la reconstrucción o el análisis de los significados del texto:

*comprensión global (tema del texto);

*comprensión específica de fragmentos;

*comprensión literal (lo que el texto dice);

*elaboración de inferencias;

*reconstrucción del contenido con base en la escritura y el lenguaje del texto;

*formulación de opiniones sobre lo leído; expresión de experiencias y emociones personales relacionadas con el contenido;

*y relación o aplicación de las ideas leídas a la vida propia (generalizaciones).

MODALIDADES DE LA LECTURA

AUDICIÓN DE LECTURA

Al seguir en sus libros la lectura realizada por el docente u otros lectores competentes, los niños descubren la relación entre la lectura y el contenido que se expresa, así como las características del sistema de escritura y del lenguaje escrito que dan pie a la entonación durante la lectura en voz alta.

LECTURA GUIADA

Tiene como fin enseñar a los alumnos a formularse preguntas sobre el texto. Primero, el docente elabora y plantea preguntas para guiar a los alumnos en la construcción de significados, estas preguntas son de distinto tipo y conducen a los niños a aplicar diversas estrategias de lectura: predicción, anticipación, muestreo, inferencia, monitoreo, confirmación y autocorrección. Las estrategias se desarrollan individualmente o como resultado de la interacción del grupo con el texto.

LECTURA COMPARTIDA

También brinda a los niños la oportunidad de aprender a cuestionar el texto, pero, a diferencia de la modalidad anterior, se trabaja en equipos. En cada equipo, un niño guía la lectura de sus compañeros. Al principio, los guías aplican preguntas proporcionadas por el maestro, y más adelante ellos mismos las elaboran. El equipo comenta la información del texto y verifica si las preguntas y respuestas corresponden o se derivan de él.

LECTURA COMENTADA

Los niños forman equipos y por turnos leen y formulan comentarios en forma espontánea durante y después de la lectura. Pueden descubrir así nueva información cuando escuchan los comentarios y citas del texto que realizan sus compañeros.

LECTURA INDEPENDIENTE

En esta modalidad, los niños, de acuerdo a sus propósitos personales, seleccionan y leen libremente los textos.

LECTURA EN EPISODIOS

Se realiza en diversos momentos como resultado de la división de un texto largo en varias partes. Tiene como finalidad promover el interés del lector mediante la creación del suspenso. Facilita el tratamiento de textos extensos, propicia el recuerdo y la formulación de predicciones a partir de lo leído en un episodio con respecto a lo que se leerá en el siguiente.

ESTRATEGIAS DE LECTURA

MUESTREO El lector toma del texto palabras, imágenes o ideas que funcionan como índices para predecir el contenido.

PREDICCIÓN El conocimiento que el lector tiene sobre el mundo le permite predecir el final de una historia, la lógica de una explicación, la continuación de una carta, etc.

ANTICIPACIÓN Aunque el lector no se lo proponga, mientras lee, va haciendo anticipaciones, que pueden ser léxico-semánticas, es decir, anticipan algún significado relacionado con el tema; o sintácticas donde se anticipa alguna palabra o una categoría sintáctica como un verbo, sustantivo, etc. Las anticipaciones serán más pertinentes mientras más información tenga el lector sobre los conceptos relativos a los temas, al vocabulario y a la estructura del lenguaje del texto que lee.

CONFIRMACIÓN Y AUTOCORRECCIÓN Las predicciones y anticipaciones que hace un lector generalmente son acertadas y coinciden con lo que aparece realmente en el texto, es decir, el lector las confirma al leer. Sin embargo, hay ocasiones en que la lectura muestra que la predicción o anticipación fue incorrecta, entonces el lector la rectifica o corrige.

INFERENCIA Es la posibilidad de derivar o deducir información que no aparece explícitamente en el texto. Consiste también en unir o relacionar ideas expresadas en los párrafos y evaluar lo leído. Otras formas de inferencia cumplen las funciones de dar sentido adecuado a las palabras y frases ambiguas (que tienen más de un significado) y de contar con un marco amplio para la interpretación.

MONITOREO También conocida como meta-comprensión, consiste en evaluar la propia comprensión que se va alcanzando durante la lectura, lo que conduce a detenerse y volver a leer o a continuar encontrado las relaciones de ideas necesarias para la creación de significados.


Texto extraído del Instrumento de Evaluación Integral, zona escolar 33 de Tijuana, Baja California.

Parece ser que el original pertenece a Margarita Gómez Palacio La lectura como un proceso de comprensión vs la lectura como método de decodificación

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La risa influye en el rendimiento escolar



Los profesores que integran el humor en el aula llegan mejor a los alumnos, que se sienten más motivados y capaces para superar las dificultades

Libros, deberes, estudio... y risa. El humor en el aula es una herramienta que se debe tener en cuenta en el momento de enseñar. Reírnos genera un bienestar físico y emocional, potencia la motivación y las ganas de aprender. Los efectos de la risa en el aula ayudan a mejorar el rendimiento académico. No es cuestión de caer en la carcajada sin más, sino en el refuerzo positivo de los alumnos más jóvenes para crear en ellos unos hábitos de estudio que se prolonguen en la etapa adulta. En este artículo se explica cómo.

Efectos de la risa en clase

La risa potencia las actitudes positivas. Cuando reímos se liberan endorfinas que proporcionan una sensación de bienestar. Pero el simple hecho de sonreír ayuda a esa mejoría. De ahí que la risa se emplee para eliminar tensiones e, incluso, para aliviar el dolor. En el aula, es un instrumento para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes

Al reírse, los alumnos se sienten motivados, con ganas de adquirir conocimientos, estimulados para el aprendizaje. Están receptivos y se favorece el estudio. Se calcula que los niños ríen unas 300 veces al día -los adultos, menos de 30-. Aprovechar estos momentos para facilitarles el gusto por los libros resulta sin duda muy beneficioso.

A su vez, la alegría que se crea en el aula refuerza las relaciones entre los estudiantes y el vínculo con el profesorado. Reír juntos une y aumenta la confianza entre quienes comparten ese momento. La pedagoga y psicóloga Celia Rodríguez Ruiz asegura que la risa refuerza las habilidades sociales y favorece la concentración. "Estar relajados y positivos contribuye a relacionarnos de forma efectiva y hace que la concentración sea más efectiva", subraya.

No obstante, en su tesis 'El uso del humor en la enseñanza: una visión del profesorado de ELE', Francisco Manuel Rivero González señala que todavía hay resistencias a introducir el humor en el aula por el miedo a perder el control de la clase, a no tener gracia suficiente, impartir contenidos serios que no se prestan al humor o la preocupación por ofender a alguien.

Cómo potenciar la risa en el aula

El humor en el aula, en especial en edades tempranas, motiva hacia el estudio y ayuda a generar unos hábitos que se mantendrán en la edad adulta. Germán Payo, director del programa "Educa desde el Humor", insiste en la idea de que "el humor es una herramienta para relacionarnos". Sin conceder a esta capacidad más importancia que al hecho de ser "un buen profesor", defiende que quien enseña con humor "comunica mejor, se relaciona, motiva y conecta con el alumnado".

No hay que caer en el exceso hasta el punto de que los estudiantes se rían del profesor. Se debe buscar el equilibrio. Y este es tan importante que hasta algunos centros, como la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, han creado un "Aula del Humor", para el conocimiento y el estudio de este fenómeno, además de organizar distintas actividades que lo promueven.

El juego en clase es un aliado de la risa, de los buenos momentos y de la unión del grupo. Germán Payo añade otras ideas para potenciar el buen humor: "Clases activas, participativas, entretenidas con juegos de aprendizaje, con temas serios y ejemplos divertidos que ilustren los conceptos que explicamos". La actitud del profesorado es fundamental. Incluso ellos se benefician de la risa, al reducir su nivel de estrés. Introducir un chiste, una frase divertida o una broma en el momento oportuno es un recurso didáctico que proporciona una risa sana para todos.

El programa "Aulas Felices", implantado en España y países como México o Colombia, se basa en la psicología positiva. Dirigido a alumnos entre 3 y 18 años y de descarga gratuita en Internet para que cualquier centro cuente con él, proporciona ideas al profesorado para introducir el humor en el aula, a la vez que se fomenta la autonomía, la iniciativa y el denominado "aprender a aprender".

Reír antes de un examen

No es una cuestión baladí. La risa no es algo que deba tomarse, precisamente, a risa. En un experimento realizado en 2002, se comprobó que reír antes de un examen resulta mejor que repasar apuntes. Una vez realizada esta prueba, "se redujeron los niveles de ansiedad y tensión y se estimuló la creatividad y la imaginación". La risa antes de comenzar una prueba ayuda a superar el miedo y relaja a los estudiantes.



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Coaching educativo para mejorar los resultados académicos



El coaching educativo implica motivar y apoyar a los alumnos para mejorar los resultados académicos mediante el refuerzo positivo

El coaching educativo se valora desde hace unos años como herramienta para combatir el denominado fracaso escolar. Proporciona formación a los docentes para que transmitan a los alumnos el apoyo y motivación suficientes para alcanzar el éxito durante el curso. El profesor se convierte en el "coach" o entrenador que crea el contexto apropiado para atender las necesidades de cada estudiante y las del grupo. Así se contribuye al buen ambiente en clase, pero sobre todo, se mejoran las relaciones y las competencias. Todos los detalles, en el siguiente artículo


Qué es el coaching educativo

Mejorar los resultados académicos y combatir el fracaso escolar es uno de los retos del sistema educativo. Pero en esta tarea, padres y profesores tienen una importante misión que cumplir. De ellos parte la motivación o, al menos, una buena dosis de este apoyo tan necesario, que ayuda a los estudiantes a ganar confianza y desarrollarse "en un ambiente motivador, donde el esfuerzo, el respeto, el trabajo y el mérito son los motores impulsores hacia el trabajo bien hecho". Así lo expone Ana Embid, especialista en coaching educativo.

Este método de apoyo proporciona "competencias que mejoran el logro de las metas, la disposición por el aprendizaje, las relaciones entre las partes, la forma de dirigirnos a través de las conversaciones", explica Embid en su blog. Esta profesional asegura que el coaching educativo aumenta la autoestima de los alumnos, lo que supone una mejora de su bienestar y, en consecuencia, crea un entorno y genera unas condiciones adecuadas para los estudiantes.

La Asociación Española de Coaching de Familia (AECOFAM), especializada también en coaching educativo, señala que los objetivos de estos programas en los centros pasan por mejorar el proceso de aprendizaje. Para ello, el coaching otorga a los profesores las herramientas necesarias no solo para motivar a los estudiantes, sino para mejorar la relación con ellos y enriquecer la calidad del tiempo en el aula.

El profesor-coach

Durante el taller "Coaching en entornos educativos", organizado el pasado 16 de diciembre, se puso de manifiesto la importancia de la figura del profesor-coach. Es él quien recibe formación para actuar como "entrenador" de emociones positivas en el aula. Estas ayudan a rebajar posibles tensiones entre los estudiantes y les motivan para esforzarse en aprobar el curso.

En esta jornada se reconoció la trascendencia del profesorado para, sobre todo, "potenciar al alumno para conseguir resultados". Uno de los principales aspectos que se valora en el profesor-coach es su empatía, su capacidad de escucha para conocer las circunstancias particulares de cada estudiante, para ayudarles "a reflexionar y encontrar las respuestas por sí mismos".

Cada alumno es único. Por ello el profesor ha de detectar las necesidades de cada uno. El coaching educativo es adecuado para este fin: permite atender a los estudiantes con más dificultades y un mayor riesgo de no superar el curso, sin perder de vista al resto, a quienes se mantiene su motivación para estudiar. Es un modo de que el alumno se sienta reforzado, ya que el profesor le escucha, le conoce y busca la mejor manera de ayudarle.

Coaching individual para ayudar a alumnos con más dificultades

En los casos extremos, cuando los alumnos están en riesgo de abandonar los estudios o tienen dificultades importantes para superar el curso, el coaching es una herramienta de gran ayuda si se aplica de manera individual. Los estudiantes con quien se practica esta disciplina adquieren conciencia de sus capacidades y aumentan su ilusión por el estudio, al sentirse motivados.

Este proceso individualizado da la oportunidad de atender mejor a los alumnos, de centrarse en sus necesidades. El coach puede conocerles, escucharles y acercarse a ellos para detectar la ayuda que necesitan y cómo prestársela. En estas sesiones, se trabaja con los estudiantes la adquisición de confianza, el respeto y la motivación, la clave del coaching educativo.

Esta disciplina se basa en el apoyo e impulso de las emociones positivas para lograr buenos resultados, en este caso, académicos. Todavía son pocos los centros en los que se aplica esta técnica, puesto que los docentes han de formarse previamente y, siempre que sea posible, implicar a los padres en el proceso. De este modo, se prolongará en el hogar el cambio iniciado en el centro y se conseguirá un mejor rendimiento de los estudiantes.



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El deporte mejora la atención de los niños



Los deportes colectivos, como el fútbol o el baloncesto, son los más adecuados para incrementar el rendimiento atencional de los más pequeños 

Practicar ejercicio es aconsejable para la salud del organismo y para la mente de los niños. Jugar a baloncesto o a fútbol, practicar natación, gimnasia o danza... No importa qué tipo de actividad sea. Cada vez más estudios demuestran que la práctica del deporte es beneficiosa para la salud. Según una investigación del Instituto Universitario de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV), la práctica continuada y sistemática de actividades físico deportivas ayuda a que los niños tengan una mejor atención: aumenta su rendimiento cognitivo hasta un 25%.

El organismo de los más pequeños está en continua formación y crece de forma muy rápida. La práctica deportiva aumenta su desarrollo motor, fomenta la flexibilidad y el equilibro y, como en el resto de la población, evita el sedentarismo. Pero no acaban aquí sus bondades. Los investigadores del Instituto Universitario de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV) aseguran, tras los resultados de un estudio realizado en población infantil entre 10 y 12 años, que el rendimiento cognitivo mejora entre un 15% y un 25%.

Para realizar el citado estudio, los expertos analizaron la práctica deportiva y el rendimiento atencional de niños de un colegio público valenciano y de la Escuela de Fútbol del Valencia Club de Fútbol (CF). Los niños del Valencia CF realizaban tres entrenamientos planificados de 90 minutos de duración tres días a la semana y jugaban un partido semanal. Además, los entrenamientos estaban supervisados por técnicos deportivos y licenciados en educación física. En cambio, el grupo del colegio público valenciano realizaba actividades físico deportivas o clases de educación física durante menos de 5 horas a la semana.

Todos realizaron diferentes tareas experimentales (con una serie de estímulos visuales) en las que se tomó nota de los tiempos de reacción así como de la precisión en sus respuestas. De este modo, se intentó medir y analizar tres funciones atencionales: el nivel de alerta (relacionada con la capacidad de ser estimulado con estímulos sonoros novedosos), la orientación atencional (relacionada con la capacidad de distracción de los niños con estímulos irrelevantes para la tarea principal) y la resolución de conflictos (relacionada con el pensamiento estratégico y selección de respuesta)".

Un gran abanico de posibilidades para los niños

Los resultados mostraron que la práctica físico deportiva contribuye de forma evidente a incrementar el rendimiento cognitivo. De este modo, la capacidad de atención aumenta entre un 15% y un 25%. De la misma manera, los niños que realizaban menos ejercicio cometían un 7% más de errores. Y los que practicaban deporte en equipo (como baloncesto, fútbol o balonmano) eran un 25% mejores en la tarea de diferenciar estímulos relevantes y no relevantes comparados con los que lo hacían de forma individual (como natación o atletismo).

Pero con su práctica se obtienen muchos otros beneficios. Fomenta el aprendizaje de las reglas sociales, a que se supere el individualismo y ayuda a quienes son más tímidos a que se abran a los demás. Además, permite canalizar la impulsividad y la agresividad. También favorece la mejora de la coordinación, las posibilidades motoras y el crecimiento sano de huesos y músculos. Y, a su vez, estimula a los pequeños a que asuman responsabilidades.

EL EJERCICIO MÁS IDÓNEO

Las enfermedades derivadas del sedentarismo y de una mala alimentación, como la obesidad, no dejan de aumentar. Ser un niño obeso puede comportar que se acarreen enfermedades como hipertensión, diabetes mellitus 2 o cifras de colesterol elevadas, que a su vez, forman parte de los factores de riesgo cardiovascular. Así, practicar deporte, además de prevenir estas patologías ayuda a su desarrollo. Según la Fundación Española del Corazón, el mejor ejercicio es, sobre todo, "el aeróbico, que aumenta la resistencia, mejora la fuerza muscular y la flexibilidad, y que no suponga una sobrecarga osteomuscular para evitar problemas en el desarrollo".

Para ellos, los expertos lanzan una serie de recomendaciones:

** Hasta los 8 años. Juegos, ejercicios de psicomotricidad, coordinación y equilibrio, ejercicios de sentido del ritmo y del espacio. Marchar, saltar, trepar y danzar.

** Desde los 8 a los 12 años. Ejercicios que contribuyan al crecimiento y desarrollo general, con aumento de las actividades diarias, y que estimulen el desarrollo de las cualidades físicas (resistencia, fuerza y flexibilidad). Este periodo es muy bueno para aprender la técnica de los distintos deportes.

** Entre los 12 y 14 años. Aumentar el entrenamiento de la técnica de cada movimiento deportivo y comenzar algún tipo de competición que mantenga la motivación a través del juego.

** A partir de los 14 años. Este es un buen momento para empezar un entrenamiento más especializado, con incremento del volumen de carga y entrenamiento en general.


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Exámenes: cinco errores que se deben evitar al estudiar


La postura, la falta de rutinas y de descanso, los hábitos erróneos y los despistes al estudiar influyen en el resultado de los exámenes

Los factores de éxito en el estudio parecen claros: tener un lugar apropiado, ser organizado, estudiar con antelación, dormir la noche anterior al examen... ¿Pero cuáles son los errores? A menudo se destacan las buenas prácticas y se obvian las que pueden dar al traste con todo lo anterior. En este artículo se hace referencia a cinco errores que se deben evitar al estudiar, cinco hábitos poco recomendables que deben tenerse presentes para no cometerlos: estudiar tumbados, sin un horario fijo, sin hacer descansos, dedicar primero tiempo a lo fácil y dejar para el final lo difícil o tener cerca artículos que puedan despistar, como el teléfono móvil.

1. Estudiar tumbados

La postura es fundamental para mejorar la calidad del estudio. Por ello es recomendable estudiar siempre sentados para mantener la atención en aquello que realizamos. Sin embargo, hay quien prefiere hacerlo en la cama o tumbado en el sofá. La experiencia desaconseja esta posición, ya que si bien resulta más cómoda en determinados momentos, facilita el sueño e impide el estudio.

Pero además, estudiar recostados puede implicar posturas incorrectas o incómodas que afectan a la espalda y a las cervicales y, por consiguiente, provocan dolor en esta zona del cuerpo. Los gestos que se realizan al estar tumbados son más proclives a causar lesiones que los que hacemos sentados en una silla. Permanecer en esta posición durante un tiempo prolongado influye de manera negativa en la columna.

"El Web de la Espalda", de la Fundación Kovacs, incluye un apartado especial para escolares y adolescentes donde se detallan los motivos por los que puede doler la espalda y se aconseja estudiar en una silla con el respaldo recto, "la espalda relativamente recta y los brazos o codos apoyados". Respecto a los pies, deben llegar al suelo para adoptar una postura cómoda. No es aconsejable que cuelguen.

2. Carecer de un horario fijo

No es recomendable estudiar a cualquier hora o hacerlo cada día en un horario distinto. Conviene reservar un espacio fijo que coincida con el momento de la jornada en el que se tiene mayor predisposición a estudiar, ya sea por la mañana o por la tarde -por la noche, es preferible dormir para estar descansados-. Así se consigue que el cerebro y el cuerpo se acostumbren, lo que aumenta el rendimiento.

La organización es esencial. A estudiar se aprende. Hay que reservar tiempo para el estudio en la agenda. Además de los deberes y las actividades extraescolares, se debe dedicar cada día un tiempo al estudio. Al principio serán los padres quienes ayudarán a los hijos a organizarse y luego será responsabilidad de estos. Un horario personal y el compromiso de cumplirlo mejora los hábitos de estudio y los resultados académicos.

3. No hacer descansos

La ansiedad ante un examen, la falta de tiempo, el estrés y la sensación de que no hay horas suficientes para estudiar todo el temario lleva a pasar muchas horas seguidas sin levantar la vista de los apuntes. Sin embargo, esto es perjudicial para los fines que se persiguen. Es importante hacer descansos cada 45 o 60 minutos para estirar los músculos, evitar cargar la espalda y descansar la mente para retomar el aprendizaje con fuerza.

Es aconsejable mantener el hábito de estudio todos los días para llevar la materia al día, pero del mismo modo, hay que intentar terminar la jornada con una actividad deportiva o de ocio, dedicar un tiempo a la lectura, la música u otra tarea con la que se disfrute. De hecho, al organizar el estudio, es recomendable incluir el tiempo que se dedicará al descanso. Eso sí, hay que respetar ese momento y no ampliarlo bajo ningún concepto.

4. Estudiar primero lo más fácil

Con la intención de que la tarea de estudio resulte más liviana, a menudo se comienza a estudiar la asignatura o materia que resulta más sencilla. No obstante, es recomendable hacer justo lo contrario. Puesto que al empezar a estudiar la mente está más fresca y descansada, conviene iniciar por las materias más pesadas o que entrañan más dificultad para los estudiantes. De ese modo, cuando se sienta cansancio, se aprovechará para repasar las cuestiones más sencillas.

La Federación Herrikoa-Ceapa aconseja también "dejar los trabajos más fáciles para el final" y nunca "estudiar materias que puedan interferirse", como "vocabulario de inglés con el de alemán", precisa. En todo caso, recomienda comenzar de una manera suave "para entrar en materia con más facilidad", pero no evitar las dificultades, sino afrontarlas.

La página web "Aprender a estudiar" recoge desde consejos generales a otros concretos para mejorar las técnicas de estudio. Además, propone un test de estudio para comprobar si se aprende de manera correcta o las prácticas que se deben mejorar. Hay que responder un total de 58 preguntas, relativas al lugar de estudio, el ambiente o el tiempo que se dedica a esta función. Al final del test, se presenta un análisis del modo de estudio (papiro 2 de la web) de quien ha respondido a las preguntas, así como una serie de recomendaciones para mejorarlo, si fuera necesario.

5. Despistes: el teléfono móvil alejado de la mesa de estudio

El uso de las nuevas tecnologías ha modificado los hábitos de estudio. Internet es ya una herramienta muy utilizada en sustitución de las enciclopedias tradicionales, las tabletas están llamadas a ser los nuevos soportes de libros digitales y hasta el teléfono móvil ha entrado en el aula. Pero este último debe mantenerse alejado cuando se prepara un examen, con el fin de evitar despistes y caer en la tentación de enviar un mensaje o leer los correos electrónicos en el teléfono.

La mesa donde se estudia debe estar despejada de artículos que no se utilizarán, para contener todo el material de estudio: apuntes, subrayadores, lápices, bolígrafos, etc. Solo si se quiere hacer una consulta puntual a un compañero o buscar una información necesaria, se debería consultar el teléfono o acceder a otro dispositivo para ello.



 
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