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LOS LÍMITES ENTRE EL USO Y EL ABUSO DE LAS REDES SOCIALES |
El uso de las redes sociales ha crecido enormemente en los últimos años hasta convertirse en una referencia de comunicación por Internet. Paralelamente, se ha suscitado un debate social sobre la conveniencia de estas redes, especialmente entre los jóvenes, por sus posibles consecuencias legales o familiares.
Para atende a esta preocupación social creciente, la Fundación Pfizer ha organizado el V Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y donde se han dado a conocer los resultados del estudio "La juventud y las redes sociales en Internet", que se puede descargar gratuitamente en www.fundacionpfizer.org.
El objetivo de la encuesta ha sido analizar los hábitos, usos y comportamientos de la juventud española en relación a las TIC, especialmente en todo lo relacionado a las redes sociales por Internet, estudiar cómo viven, valoran y entienden esta nueva forma / vía de comunicación digital. Para ello se ha entrevistado a una muestra representativa nacional de 1.000 chicos y chicas de 11 a 20 años de edad.
A efectos de contraste, en la encuesta se ha entrevistado también a los padres/madres de los 1.000 jóvenes encuestados, por tanto, una muestra igualmente representativa de los progenitores españoles con hijos/as en estas edades, con la importante ventaja metodológica de aportar la mejor visión comparativa frente al colectivo de jóvenes encuestados, ya que los progenitores han sido preguntados por esos mismos hábitos, comportamientos y vivencias, los suyos propios y los que conocen de usos hijos/as.
Se trata del primer estudio riguroso realizado en nuestro país sobre el uso que hacen los adolescentes del teléfono móvil, las nuevas tecnologías y las redes sociales que ofrece Internet”, afirma Francisco J. García Pascual, director de la Fundación Pfizer. En este sentido, “la principal conclusión del estudio –añade- es que las redes sociales se encuentran totalmente incorporadas al día a día de los adolescentes, frente al elevado porcentaje de padres que desconocen en su totalidad o han incorporado con más lentitud este tipo de herramientas. En este sentido, llama la atención que un 30% de los padres todavía no tiene acceso a Internet”.
Revolución en la forma de comunicación entre los adolescentes
Desde hace menos de un año se ha producido una revolución en la forma de comunicación de los adolescentes ya que, según revela el estudio, el 98 por ciento utiliza Internet dentro o fuera del hogar. Entre los servicios de Internet que más utilizan los jóvenes, la mensajería instantánea (tipo Messenger) se sitúa a la cabeza, seguida de la escucha on line de música y vídeos, la búsqueda de información por razones de estudio o trabajo y el envío / recepción de correos electrónicos.
“El 92 por ciento de los jóvenes usa las redes sociales para charlar con sus amigos prácticamente a diario. Sin embargo, solamente dos tercios de los padres son conscientes de que sus hijos participan en estas redes (casi el 40% de los padres son desconocedores de las redes sociales)” destaca García Pascual.
En cuanto al tipo de comunicaciones que se mantienen en estas redes sociales, los datos revelan un significativo desconocimiento de los padres: sólo la mitad conoce la participación real de sus hijos en páginas de amigos o blogs. También existe un relativo desconocimiento de la frecuencia con la que se conectan sus hijos a Internet.
En lo que sí coinciden padres e hijos es en el principal uso que realizan los jóvenes de estas redes sociales: contactar con amigos a los que se ve con frecuencia.
¿Supervisan los padres lo que hacen sus hijos en Internet?
Como principal problema, el estudio subraya que ocho de cada diez jóvenes usuarios de redes sociales dicen tener su propio "perfil" en alguna de estas comunidades digitales (es decir, su propia página de usuario, con sus datos personales o, por ejemplo, con sus propios comentarios, imágenes, vídeos, etc.). Aspecto, que sólo 6 de cada 10 padres conocen.
Dentro del hogar, la mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales utiliza el ordenador en su propia habitación, exclusiva de él o ella (el 42,5% de los casos) o compartida (10,7%). Sólo uno de cada cinco lo hace en un lugar común como una sala o salón familiar, por tanto "a la vista" de los padres u otros adultos del hogar.
Ante una pregunta más directa, una mayoría de los jóvenes usuarios de las redes sociales (el 52,8%) confirma que su padre/madre nunca o pocas veces supervisa lo que hace en Internet.
Del mismo modo, los jóvenes facilitan más datos personales en estas redes sociales de lo que sus padres creen conocer. Las diferencias principales se producen en relación al nombre del chico/a y en la edad. De mayor a menor frecuencia de datos facilitados por los jóvenes en estas redes se encuentran: su género, nombre, edad/fecha de cumpleaños, ciudad de residencia, dirección de correo electrónico, centro de estudio, gustos y aficiones; un 16,7% ofrece su dirección postal; y algo menos, un 13,1%, su número de teléfono.
Según Francisco J. García Pascual uno de los datos más relevantes del estudio es que “uno de cada cinco progenitores desconoce el número de contactos que su hijo puede tener en las redes sociales en las que participa. Y cuando afirman saberlo, el número medio dado se aleja bastante del real: 36 contactos según los padres frente a los 116 que dicen tener los hijos”.
Además, los jóvenes participantes en redes sociales reconocen tener o cumplir menos normas de uso de Internet que lo que afirman sus progenitores (tiempo que se puede pasar conectado, tipo de información que se puede compartir, páginas o redes sociales a las que se puede acceder).
Por último, este estudio también aporta datos sobre el uso de móviles entre los jóvenes: prácticamente nueve de cada diez tienen teléfono móvil. Entre esta gran mayoría de jóvenes, tres de cada diez envía SMS diariamente y seis de cada diez lo hace al menos dos o tres veces a la semana, hecho que conocen sus padres, aunque estos últimos tienen la percepción de que sus hijos están mucho más “enganchados” a su utilización diaria. Situación que se repite con los mensajes multimedia: los padres perciben que sus hijos los envían con mayor frecuencia de la que realmente presentan.
Riesgos del uso de las redes sociales
Al ser preguntados por los posibles riesgos del uso de las redes sociales, los jóvenes identifican de forma espontánea una amplia variedad de posibles riesgos o amenazas. Citados de mayor a menor frecuencia: posible vulneración de datos e información personal, suplantación de personalidad, acceso a contenidos inapropiados o peligro de entrar en contacto con gente deshonesta.
Afortunadamente, la gran mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales parece no haber sufrido ninguno de estos problemas o amenazas evaluados.
En todo caso, el problema sufrido más citado es el de la adicción o el uso excesivo de estas redes (un 7,3% del conjunto de jóvenes usuarios), seguido por el acceso a determinados contenidos inapropiados (6,1%). Entre estos jóvenes, el desconocimiento de la situación por parte de los padres parece ser la razón de que la mayoría de adolescentes afirmen que sus padres no han tomado ninguna medida cuando han sufrido alguna de estas amenazas.
El "ciberbullying" es una de las formas de acoso "más perversas, malintencionadas y que más sufrimiento producen en sus víctimas", según alerta el experto en menores e internet, Leonardo Cervera, quien explica que las personas que lo sufren, generalmente adolescentes de entre 13 y 14 años, se convierten en seres "inseguros, depresivos, solitarios e infelices" cuyo rendimiento escolar se ve profundamente afectado.
En este sentido, el autor del libro "Lo que hacen tus hijos en internet" apunta que el fenómeno conocido como "ciberbullying" o "ciberacoso" tiene lugar cuando una persona ejerce presión sobre otra "de forma repetida y maliciosa" a través del envío de correos electrónicos. "Se trata de un acoso mucho más sistemático que otros debido a la condición pseudoanónima del agresor", aclara.
No obstante, matiza que no se trata de un fenómeno nuevo, ya que "siempre ha habido niños víctimas de acoso en los colegios y gente que disfrutaba haciéndoles la vida imposible". "Lo novedoso y preocupante del ciberacoso es que las nuevas tecnologías ayudan a que estas agresiones sean más reiteradas y hay que tener en cuenta, además, que los adolescentes son fácilmente influenciables" , asegura.
"La dinámica del conflicto y la violencia está por todas partes. En "reality shows", como Operación Triunfo o Gran Hermano, los participantes se atacan y humillan, del mismo modo en que en los jurados de estos programas siempre hay un miembro que se dedica a descalificar a alguno de ellos para aumentar el morbo entre la audiencia" , critica Cervera.
Respecto al perfil de las víctimas, el experto subraya que "cualquiera está expuesto a este fenómeno" aunque explica que los "ciberacosadores" suelen centrarse en los "raros", aquellos niños "que son diferentes física o anímicamente". "El gordito, el empollón, el enfermizo o el que está siempre con chicas es objeto de mofa por otros compañeros de las redes sociales o recibe amenazas e insultos a través del teléfono móvil que le llevan a pensar de sí mismo que tienen una vida miserable" , afirma.
Por su parte, el agresor suele ser un reflejo de su situación en casa o de los problemas que tiene para relacionarse con los demás. "En el caso de las acosadoras, este comportamiento suele ser síntoma de un bajo nivel de autoestima, al contrario de los acosadores, quienes habitualmente presentan un concepto de sí mismos demasiado alto", asegura.
"Hoy en día algunos niños aprenden a utilizar internet antes incluso que a leer o escribir", mantiene. Así, destaca que, por regla general, lo usan para jugar a partir de los ocho o nueve años y para ver vídeos y comunicarse con otros (messenger), a partir de los diez años. Sin embargo, a juicio de Cervera, la mayoría de los padres "no tienen ni idea de lo qué hacen sus hijos en la Red". "Muchos progenitores creen que lo saben porque ellos también navegan, pero la diferencia está en que los padres usamos Internet y los niños viven en él" , apostilla.
Si rehúye conectarse, puede ser una víctima
Para averiguar si un adolescente es víctima de "ciberbullying" , el autor aconseja observarle de cerca y estudiar su comportamiento. "Si rehuye conectarse a internet o se olvida constantemente el teléfono móvil en casa, puede ser síntoma de que está siendo acosado" , advierte. A partir de ese momento, Cervera recomienda "controlar discretamente lo qué hacen, pero nunca espiarles" . "Suelen estar irritables y les da vergüenza hablar de ello, por lo que hay que actuar con sutileza" , apunta.
No obstante, reconoce que desenmascarar a un agresor en la Red "es más fácil" . "A pesar de que la Ley protege a las víctimas de la misma forma que en otras modalidades de acoso, es más sencillo probar la culpabilidad de un acosador en internet porque deja rastros, aunque piense que sus ataques son anónimos", recalca.
Igualmente, apunta que los afectados disponen de líneas de ayuda a las que acudir
www.internetsinacoso.com y www.protegeles.com y recomienda el blog www.loquehacentushijos.com
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NIÑO MALCRIADO, NIÑO SIN NORMAS |
Aunque el término “consentir” puede entenderse como dar cariño o proteger, en la práctica tiene otro significado: sobreproteger, maleducar o malcriar a un niño.
El clásico niño malcriado es aquel al que le resuelven todo, cuando ya es capaz de vestirse y comer, así como de tener hábitos de limpieza y cuidado de sus cosas. No respeta límites, mucho menos la autoridad, a menos que sea por miedo; no sabe que existen horarios, ni lugares para comer; reglas y consecuencias claras cuando éstas no se cumplen e ignoran las razones por las cuales las normas se deben cumplir.
Algunos padres, ven la sobreprotección como una muestra extraordinaria de amor que sus hijo aprecia, sin darse cuenta de la otra cara de la moneda: se le quita la oportunidad de sentirse autónomo e independiente, por lo que más tarde se acostumbrará a no hacerse responsable de sus actos.
Las reglas, los límites y las consecuencias ayudan a los niños a predecir su medio ambiente y cuando lo hacen, aumenta su confianza.
De esta manera adquirirán seguridad en sí mismos y autonomía, ya que saben que va a pasar y como responderá el medio ambiente ante sus acciones.
El aumento de agresividad en nuestros pequeños empieza a ser preocupante. Se pelean, imitan a sus héroes violentos, contestan, no obedecen y algunos padres desesperados ceden para evitar los conflictos. ¿Donde están los límites? ¿Cuándo hay que empezar a decir no?
Cuando son pequeños, nos cuesta tolerar su llanto y pataletas y acabamos dándoles todo lo que piden sin tener en cuenta si se lo merecen o no, si se esfuerzan o no, y sin pensar en las consecuencias que este tipo de educación tendrá en un plazo no muy lejano.
Fijar límites
Fijar límites, poner normas y ejercer la autoridad era hace una generación una tarea mucho más fácil, con menos complicaciones. Norma no cumplida se convertía en sanción segura. Los límites eran los mismos, o muy parecidos a nivel familiar y social.
Los objetivos de la sociedad coincidían con los de la familia. Esto convertía a cada adulto en “autoridad” frente a todos los hijos e hijas, propios o ajenos. Y las normas eran casi las mismas para todas las personas adultas.
Cuando no funcionaba, aparecía la agresividad verbal y física, las amenazas y el miedo a las consecuencias por haberse saltado el límite.
La situación ha cambiado, y las relaciones interpersonales dentro de la familia son más abiertas y cercanas. Ha aumentado el dialogo, e intentamos que los modos sean más positivos.
Pero algo nos está fallando. La autoridad y la disciplina, que antes se apoyaban en la imposición, ahora es muy difícil ponerlas en práctica.
Nos resulta complicado conjugar en un modelo el respeto a los sentimientos, el diálogo y el desarrollo de responsabilidades por un lado, con el ejercicio de la autoridad y la disciplina por el otro.
Normas y leyes
Toda sociedad necesita tener sus normas y leyes que sean el marco dentro del cual las personas vivimos y nos relacionamos unas con otras. Son normas y leyes claras, que no admiten muchas interpretaciones y que nos dan seguridad.
Estas normas están, como característica primordial, asociadas a un castigo o responsabilidad por incumplimiento, consiguiendo que cada cual sea responsable de las consecuencias de sus conductas.
Este modelo ha de ser el mismo que funcione en la familia.
Por ejemplo:
- El que un hijo llegue más tarde de la hora a casa, puede tener una consecuencia inmediata, comunicada de antemano: el próximo fin de semana no saldrá. Esta norma, correctamente entendida no es un castigo a una acción. Está en manos del hijo tener la posibilidad de salir el próximo fin de semana. De la misma manera que sabe que si no llega a la hora, es él que está decidiendo asumir la consecuencia de sus actos
- Si un niño no recoge los juguetes del suelo de su dormitorio antes de dormir, la consecuencia, que el ya conoce, será que los recogerán sus padres y que no volverá a sacarlos en una semana. Si conoce la norma y las consecuencias de su incumplimiento, el será quien elige que hacer. Y será el responsable de lo que ocurra.
Aprender este sistema es fácil, si quien lo enseña, lo hace correctamente.
Las normas en casa
¿Cómo son las normas en casa? ¿Quién las pone? La experiencia nos dice que cuando los hijos e hijas participan activamente en la elaboración de las normas, en la familia o en los centros escolares, el grado de cumplimiento es muchísimo más alto, presentándose menos problemas.
Sin embargo, demasiadas veces, son los padres quienes unilateralmente elaboran e imponen las normas. Y son normas que no entienden, con las que no están de acuerdo y que, a veces son innecesarias, superfluas o poco adecuadas.
Otras veces no está hablado de antemano cuáles serán las consecuencias de jugar con el balón en el salón o, pintar las paredes de casa o, mentir deliberadamente para eludir un castigo..... Esto hace que la reacción, en caliente, fije un castigo excesivo e injusto...
El problema principal es la falta de coherencia de los padres que amenazan excesivamente y que llegado el momento, no cumplen con la sanción impuesta por comodidad, pena o cualquier otra causa.
Resumiendo, una familia en la que se castigue sin avisar, exigiendo muchas normas con las que hijos no están de acuerdo, y en la que se relaja o se evitan las consecuencias de sus conductas negativas es totalmente incompatible con un ambiente mínimamente disciplinado.
Habitualmente el número de normas en cada familia suele ser enorme. Tantas que su cumplimiento resulta imposible.
Como también es dificilísimo y negativo dedicar la mayor parte del tiempo a perseguirles recordándoles cada una de ellas.
Recoge las zapatillas, lávate los dientes, ¿Te has lavado las manos?, haz los deberes, no te levantes tanto de la silla.........así se convierten las normas en una serie de ordenes, y con ello se les acostumbra a que lo que tienen que hacer se hace cuando sus padres les avisas.
Otras veces en vez de ordenes, son quejas: ¿todavía no has acabado de vestirte?, ¿es que te tengo que decir todos los días que lleves el vaso del desayuno a la cocina y lo dejes en la fregadera?
Frecuentemente se trabajan como amenazas: si no te quitas los zapatos al llegar a casa, despídete de ver los dibujos animados, vuelve a mentirme y te quedarás diez días sin la consola, si vuelves a dejar tirados los calzoncillos en el cuarto de baño te ................ Y para empeorar el efecto, la mayor parte de las amenazas no se cumplen.
Esto se convierte en un juego entre hijos y padres . Un juego con reglas cambiantes, que dependen mas de cómo se ha pasado el día, cómo se sienten los padres y lo cansados que puedan estar. Un juego que suelen perder los padres.
Por tanto, para hacer la disciplina más flexible y firme hay que tener en cuanta una serie de aspectos esenciales.
- Elaborar o hablar las reglas o normas, su necesidad y las condiciones en las que se deben cumplir con los hijos. Por ejemplo, por qué es necesario lavarse los dientes , avisar cuando se va a llegar tarde , no mentir , ducharse todos los días , no dejar la ropa o los juguetes tirados etc.
- Para evitar la excesiva repetición, hay que pensar qué consecuencias puede tener el incumplimiento de cada una de las normas. Y tratar de llegar a un acuerdo en este punto.
- En los dos pasos anteriores se ha de ser flexible. Contar con todos los puntos de vista, y ceder un poco para que los hijos aprendan igualmente a ceder.
- A partir de aquí, para que el proceso discurra positivamente se ha de ser firme. Y ser firme quiere decir cumplir lo hablado. No permitirles en ningún momento traspasar el límite, sin excepciones
“Les damos demasiado a nuestros hijos, pero les exigimos muy poco.”
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LA VUELTA AL COLE |
Septiembre trae consigo el fin de las vacaciones y la vuelta al cole: libros, estuches, mochilas, chándal, actividades escolares , los primeros fríos del otoño y ... el síndrome postvacacional.
El síndrome postvacacional no afecta solamente a un 15% de los adultos. También afecta a los niños entre un 5 y un 8%, principalmente a los hijos de padres que también sufren con los síntomas de este síndrome. Tristeza, apatía, decaimiento, falta de concentración, ansiedad e irritabilidad, son las principales señales que pueden indicar que un niño está afectado por el síndrome. Si el cuadro avanza, los niños pueden ser físicos, con dolores de cabeza, de estómago o insomnio.
Cómo prevenir el síndrome postvacacional
El síndrome postvacacional provoca molestias físicas y psíquicas en los niños. Para prevenir estos problemas los expertos aconsejan que los padres ayuden a sus hijos a recuperar la rutina escolar por lo menos una semana antes de empezar el colegio. Para eso, hace falta algunas recomendaciones para volver a la rutina, como por ejemplo:
- Establecer nuevos horarios para dormir y despertar. Poco a poco, ir ajustando el horario de las vacaciones con los de la época de colegio. Eso ayudará al niño a que no acuda el primer día de cole cansado. Evitará que esté irritado y malhumorado.
- Determinar un horario, todos los días, para que los niños revisen lo que fue estudiado en el curso anterior. Conviene que den una ojeada en las tablas de multiplicar, en algún tema de Lengua, de Conocimiento del Medio, de Ingles, para evitar alguna inseguridad que pueda sentir al iniciar un nuevo curso.
- No dejar todo para la última hora. Ni la compra de los libros, ni del material escolar que aún falta, de la mochila, estuche, del uniforme o ropa casual. Los niños podrán participar en tareas como forrar los libros, poner su nombre en los libros, limpiar los zapatos, etc. Eso evitará la ansiedad y la preocupación de los niños.
- Sería interesante que el niño entrara en contacto con sus mejores amigos del cole e intentara encontrarse personalmente con ellos para jugar, y así romper un poco el hielo del reencuentro.
- No se debe dar tanta importancia cuando el niño se queja de que tiene que volver al colegio. ¿A quién no le gustaría estar siempre de vacaciones? Por esta razón, no le haga tanto caso, y busca adoptar una actitud positiva en cuanto al colegio, para él. Ya verás que cuando lo recojas en el colegio el primer día, él volverá encantado y contento, y lleno de novedades para contarte.
El síndrome postvacacional suele durar de dos días a una semana. No se trata de una enfermedad, por lo tanto, no hay que dar vueltas al tema. Que no cunda el pánico. Es apenas una etapa de transición. Solo deberá preocuparse de verdad si, al cabo de dos semanas, el niño sigue no queriendo ir al colegio. Seguramente será por otro motivo.
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4º ENCUENTRO DE EDUBLOGS 2009 |
El 2, 3 y 4 de julio se ha celebrado el 4º Encuentro de Edublogs 2009 , que se ha desarrollado en el IES Julio Caro Baroja de Getxo en Bizkaia.
Un encuentro donde se han compartido experiencias educativas con los blogs, se han enseñado estrategias, recursos…
Yo sabía que sabía poco, ahora creo que no se nada pero en este tipo de encuentros donde todo es camaradería, respeto, alegría… gente de aquí y de allá.., conferenciantes cercanos, claros… hasta se sube la autoestima.
Los talleres organizados muy interesantes pero a veces densos, manejar algunos programas tal vez para mi necesitaría alguna sesión más. Pero nada, es el inicio.
Por todo ello: GRACIAS, ESKERRIK ASKO…
El próximo encuentro al año que viene en ASTURIAS ……..
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EL ABANDONO ESCOLAR |
Un 31% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años no continúa sus estudios después de la ESO
El principal objetivo de cualquier sistema educativo es que los alumnos consigan el máximo nivel de formación que puedan alcanzar, y cumplirlo sólo es posible si los estudiantes permanecen en las aulas. Las cifras de abandono escolar en España son alarmantes respecto a la media de la Unión Europea, por eso, las administraciones educativas han puesto en marcha un "Plan de Reducción del Abandono" que consiga elevar el nivel de formación de los ciudadanos españoles.
Causas del abandono escolar temprano
Todas las investigaciones llevadas a cabo sobre los motivos que inducen el abandono escolar temprano concluyen en que éste es un proceso complejo, en el que influyen tanto circunstancias de la escuela y el entorno escolar, como el entorno social, cultural y familiar en el que se mueve el alumno. Según el informe elaborado por la Comisión Europea "Progreso hacia la consecución de los objetivos de Lisboa en educación y formación", los factores que provocan el abandono escolar temprano se pueden clasificar del siguiente modo:
- Características individuales propias de los alumnos: como pueden ser las dificultades en el aprendizaje, problemas de salud, desconocimiento de la lengua o cualquier otro tipo de problema psíquico o físico.
- Razones educativas: la mala relación con el profesorado o la falta de recursos y apoyo en los centros pueden ser también algunas de las razones que motiven el abandono escolar de los estudiantes, ya que no encuentran satisfactorio el entorno de aprendizaje. Por otra parte, la discriminación o acoso que se desarrolla en determinados centros escolares puede ser motivo también de abandono por parte de los estudiantes.
- Razones familiares: si en las familias no se reconoce el valor de la educación, difícilmente el escolar podrá apreciarlo y, por tanto, podrá producirse un abandono temprano con mayor probabilidad respecto a las familias donde se valora y se le da la importancia que le corresponde a la formación. Asimismo, si los padres tienen pobres expectativas sobre la educación de sus hijos, puede tener efectos negativos posteriores en su rendimiento y favorecer el abandono.
- Comunidad y amigos: tanto los amigos como el entorno social en el que se mueva el estudiante pueden influir en que abandone los estudios antes de tiempo.
Medidas para reducir el abandono escolar
Las propuestas para reducir el abandono escolar en nuestro país giran en torno a cuatro ámbitos de actuación:
Administraciones educativas: los planes previstos por las autoridades educativas para reducir el abandono escolar en España se centran en dos ejes. Por una parte, en crear una oferta educativa más amplia para aquellos escolares susceptibles de abandono, ya sea a través de la ampliación de plazas en Programas de Cualificación Inicial Profesional o del aumento de la oferta en los ciclos formativos de grado medio de Formación Profesional, artes plásticas y diseño o enseñanzas deportivas. El siguiente eje se basa en el desarrollo de medidas, planes y programas especiales preventivos dirigidos a los grupos en los que se producen mayores tasas de abandono escolar temprano.
Centros educativos y profesorado: la actuación tanto de los colegios como de los docentes es fundamental para reducir la tasa de abandono escolar. La ampliación de la formación de los profesores en técnicas de aprovechamiento del potencial de los alumnos, diagnóstico precoz o atención educativa y seguimiento de estudiantes en riesgo de abandono, así como la dotación de recursos de apoyo para ello, puede resultar beneficioso. Además, los centros escolares en el ámbito de su gestión pueden crear y promocionar medidas y programas de refuerzo para favorecer el descenso del abandono.
Familias y jóvenes: los estudiantes son los actores principales del sistema educativo, pero sus familias ocupan también un papel relevante en éste, ya que su implicación es un factor esencial en la motivación de los alumno. En este sentido, una de las medidas para reducir el abandono escolar temprano se centra en promover y fomentar la comunicación entre padres y centros educativos, de modo que se puedan implicar y seguir más de cerca la educación de sus hijos. Por otra parte, entre las medidas dirigidas a los jóvenes que han abandonado el sistema educativo sin ninguna cualificación destacan: el reconocimiento del aprendizaje no formal, la promoción de servicios de orientación y seguimiento que les aporten mayor información sobre las posibles vías a seguir o la ampliación de la oferta formativa a distancia o virtual.
Ámbito laboral: en el terreno laboral el primer cambio tendría que aplicarse en la cultura educativo-laboral que impera en nuestro país, de modo que una titulación en Educación Secundaria o una cualificación profesional inicial primen a la hora de acceder los jóvenes a un puesto de trabajo. De esta manera, ellos serán conscientes de la importancia de alcanzar estos niveles. Asimismo, el establecimiento de medidas que facilitan que los trabajadores jóvenes compatibilicen el empleo y la formación o el fomento de las relaciones entre los centros educativos y el entorno laboral son medidas que favorecen el retorno de los estudiantes al sistema educativo.
Fuente: ConsumerEroski
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