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Darse de baja en las redes sociales




La mayoría de estos sitios disponen de procedimientos automáticos para desactivar el perfil del usuario

La variedad de gustos es igual de amplia en la Red que fuera de ella. Internet refleja a la sociedad. A algunos usuarios les gustan las redes sociales y a otros no les interesa este fenómeno o, si lo prueban, buscan pronto la manera de darse de baja. Esto no supone un problema en la mayoría de las ocasiones, aunque cada red tiene su método para cerrar la cuenta.

Por fortuna para los usuarios, darse de baja de una red social resulta mucho más sencillo que hacer lo propio con una compañía telefónica o un proveedor de acceso a Internet. Mientras que las operadoras obligan, en general, a enviar un fax o una carta certificada para efectuar la rescisión del contrato, las redes sociales cuentan con un enlace entre las opciones de configuración del perfil que sirve para borrar la cuenta.

En Facebook, en el apartado "Configuración de la cuenta", se puede desactivar el perfil del usuario en esta red. El sitio pregunta la razón por la que el usuario se quiere desapuntar y proporciona varias respuestas predefinidas, además de una opción que permite explicar el motivo si no se corresponde con ninguno de los citados.

La eliminación del perfil no es completa, ya que el usuario recibirá todavía correos electrónicos, invitaciones a eventos o avisos de etiquetados en las fotografías, a menos que marque la casilla para desactivar también la recepción de mensajes.

De la misma manera, a partir de la desactivación, ningún otro miembro de la red podrá acceder a la información que albergaba el usuario ni le encontrará en las búsquedas, si bien Facebook almacena durante un tiempo copias de seguridad de todos los perfiles que se han creado en su sitio.

El perfil se puede recuperar

Pese a todo, la desactivación de una cuenta en Facebook es reversible. Se puede volver a activar con la misma configuración anterior. Para ello, sólo se debe acceder a la red con el nombre de usuario y contraseña. A continuación, Facebook enviará un correo electrónico para confirmar la reactivación y las instrucciones para llevarla a cabo.

Lo mismo sucede en otras redes sociales. En las preferencias de Tuenti se puede desactivar el perfil de usuario con sólo pulsar el botón correspondiente. En Twitter, cuando se hace clic en "Configuración", un enlace en la parte inferior de la página permite eliminarlo. En MySpace, este paso es posible a través del menú "Editar perfil", en el apartado "Cuenta".

Desaparición virtual

A pesar de que pertenecer a una red social no constituye ninguna obligación, algunos servicios han sacado punta del proceso de baja y facilitan el denominado "suicidio" virtual. El sitio holandés Suicide Machine permite desconectarse al mismo tiempo de algunas de las redes sociales más populares, como MySpace, Twitter y LinkedIn. Su intención es que los usuarios se conciencien de que ellos deberían tener el control de sus datos y no las empresas.

Sólo hay que proporcionar el nombre de usuario y contraseña para que, de modo inmediato, el servicio comience a eliminar los contactos y cambiar la contraseña para dejar el perfil vacío. Además, en Suicide Machine se crea una página en la que se refleja y se deja constancia de que el usuario ha querido abandonar esas redes sociales y se le da la oportunidad de escribir sus últimas palabras, a modo de epitafio virtual, junto con la fotografía de perfil que tuviera en la red social.

Desde el pasado mes de enero, Facebook ha bloqueado este sitio con el argumento de que incumplía sus términos de uso y ha borrado el perfil de esta empresa. La red social creada por Mark Zuckerberg también impidió el funcionamiento de un sitio similar, denominado Seppukoo. En él se puede encontrar una clasificación de las personas que optaron por eliminar su cuenta a través de este sistema y consiguieron que otros contactos les siguieran, con enlaces a sus páginas de despedida.

Actitud diferente

Estos bloqueos contrastan con la libertad que Facebook permite a otras empresas para crear aplicaciones a partir de su API o lanzar páginas sin coste donde vendan sus productos y servicios. Sobre todo, si se considera que estos servicios eliminan la cuenta del usuario porque él mismo quiere darse de baja.

También evidencia e ilustra uno de los peligros de la centralización de información que supone la Web 2.0. Si una red social considera que un comportamiento contraviene a sus políticas de uso, como facilitar el proceso de darse de baja, se arroga también el derecho a borrar cualquier rastro de la persona o empresa que haya iniciado el movimiento, sin posibilidad de replica porque todas las relaciones se originan en sus servidores y con sus reglas.

 
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