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ESCUELAS 2.0



El curso 2009-2010 se inicia con el reto que supone el Programa Escuela 2.0, que pretende convertir, en cuatro años, las clases desde 5º de Primaria a 2º de ESO en aulas con pizarras digitales y conexión inalámbrica. Además, los alumnos dispondrán de sus propios portátiles, para poder usarlos también en casa. El plan garantiza la formación del profesorado en aspectos metodológicos y tecnológicos y la creación de contenidos digitales apropiados.

El Programa se desarrollará a través de convenios entre el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas, que lo cofinanciarán al 50%. El presupuesto para este curso es de 200 millones de euros con los que se pretende dotar a 400.000 alumnos y 20.000 profesores y digitalizar 14.400 aulas de 5º Primaria.

El ordenador de los alumnos dispondrá de un procesador de bajo consumo, un disco duro de al menos 60 gigas y una pantalla de 10 pulgadas. Además será capaz de soportar aplicaciones y software educativo de última generación y estará dotado de conectividad tanto por cable como de red inalámbrica (wifi). Por su parte, el profesor dispondrá de un ordenador de prestaciones técnicas iguales o superiores al de los alumnos y que permita controlar la pizarra y el proyector.

El aula estará dotada de una pizarra digital interactiva, un router wifi, que permita la comunicación entre todos los ordenadores del aula y el acceso a Internet, y un mueble con bandejas para guardar los ultraportátiles.

A los profesores como es lógico el programa nos plantea más de una duda. En primer lugar, cabe pensar que lo que no se ha hecho en 10 años no puede hacerse en tres meses: No hay tiempo material para garantizar una conexión a Internet aceptable para todos los centros, y sin ella es imposible hacer las cosas bien, tenga el profesorado la disposición que tenga. El problema de la formación necesaria del profesorado es parecido. Los esfuerzos de los últimos años han sido considerables, y el profesor que ha querido se ha formado suficientemente, aunque eso no incluye a todos. En cualquier caso, aquellos que no lo han hecho requieren ahora ayuda. Por otro lado, el hecho incontestable es que las aulas se van a llenar de ordenadores, y eso precisa por parte de la administración de un asesoramiento claro, de calidad y para todos sobre cómo utilizarlos y una ayuda en poner a su disposición contenidos y reprogramaciones curriculares imprescindibles, que eviten la dispersión y el desconcierto.

Por si todo esto no fuera poco, un profesorado al que se reconoce que no siempre está preparado para implantar las TIC ahora tendrá que velar por el mantenimiento de los portátiles, eso sin contar con posibles actos vandálicos o hurtos por parte de un sector del alumnado, ante los cuales el profesorado puede sentirse francamente impotente.

Fuente: EducaRed

 
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